Londres, años 70. Los códigos bien educados del armario británico saltan por las costuras. Una nueva generación los subvierte a fuerza de imperdibles; el tartán se convierte en signo de rebelión, el denim en un terreno de juego.
Es esta actitud la que Lova Lova busca: una moda que se construye en la calle.

ESPÍRITU ROCK

El tartán y los cuadros, heredados del armario británico más clásico, se subvierten aquí. El denim, crudo o flocado, se impone como tejido central, entre solidez y textura inesperada. Luego vienen los detalles que lo cambian todo: tachuelas, pins, chapas, imperdibles, tantos pequeños objetos que, en la época, servían para reparar, ensamblar, mantener unido lo que amenazaba con caerse. Aquí se convierten en signos, en acentos, en una manera de reivindicar una identidad en lugar de ocultarla.

El rock se mezcla con el glamour, el grunge con la feminidad.

FEMINIDAD

Pero el Londres de los setenta es también el glam rock; las lentejuelas, las siluetas que juegan con la luz, una sensualidad asumida que responde a la brutalidad del punk naciente. Lova Lova instala este diálogo en el corazón de la colección: un punto que se adapta al cuerpo, una transparencia, un corte ceñido vienen a contrastar con las prendas más estructuradas. El glamour nunca borra la actitud rock, simplemente la matiza, la hace más compleja, más real.